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martes, 10 de junio de 2014

Escepticismo mundialista. ¿Qué significa para Brasil?

Escepticismo mundialista. ¿Qué significa para Brasil?

Por: Julián Yosovitch y Roberto A. Ruarte

http://www.ambito.com/diario/noticia.asp?id=744553
Sin duda uno de los principales temas a nivel mundial es el comienzo de la Copa del Mundo de fútbol que se disputará en Brasil a partir del 12 de junio. La expectativa que este evento genera es enorme ya que el fútbol es uno de los deportes más populares en todo el mundo, sin embargo, tal interés no se evidencia de la misma forma en nuestro país vecino.

Junto con los reportes de los diarios y de medios especializados cubriendo el evento, se dan de forma paralela noticias sobre hechos de violencia, protestas sociales que apuntan principalmente en contra del mundial. Las crisis que enfrenta Brasil son tanto políticas, sociales, económicas y según los brasileños, justamente la celebración del Mundial genera rechazo en por lo menos el 40% de la población.

Sin duda Brasil viene acumulando muchas malas noticias en poco tiempo y la gravedad de las mismas va en aumento, colaborando con lograr un nivel de pesimismo social generalizado. 

Son los mismos periódicos brasileños y fuentes estadísticas brasileñas que confirman este nivel de escepticismo. Claramente existe una protesta de fondo a nivel económico, producto de ciertas políticas ineficientes, corrupción, etc., a la hora de administrar los recursos para organizar el Mundial y para la construcción y mantención de instalaciones públicas para lograr un buen desarrollo del evento.

La crisis social y las protestas en las calles de las principales ciudades brasileñas estallaron entre junio y julio de 2013. Allí la popularidad de su presidente cayó más de un 25% en un par de semanas. Más tarde, a comienzo de este año, las crisis en los emergentes golpearon fuerte a la economía brasileña, con una masiva fuga de divisas del país vecino así como en las principales economías emergentes.

Luego, y dentro de este escenario de crisis, las calificadoras de riesgo atacaron al Brasil degradándole la deuda y colocándola a tan solo un escalón para que quede fuera del grado de inversión.

Es de público conocimiento la crisis que enfrenta Brasil y el descontento que hay en el país vecino respecto de la actualidad económica, a la vez que el escepticismo inversor se mantiene en los emergentes y especialmente en Brasil. 

Ahora lo llamativo es que los emergentes tuvieron uno de los mejores comienzos de año en los últimos 4 años y acciones de países latinoamericanos, y especialmente brasileños, han generado retornos entre febrero y abril superiores al 20%.

Esta gran suba fue bien anticipada desde esta misma columna así como desde nuestros reportes y charlas de mercado a nuestros clientes, y es que justamente el gran escuetísimo respecto de los emergentes es lo que produjo que se genere el piso y posterior rally. 

La gran parte del mercado se encontraba del lado vendedor y por ello la dinámica bajista ya no tenía impulso para seguir cayendo. El enorme flujo de dinero que salía de Brasil era uno de los elementos de psicología más claros para evidenciar el alto grado de escepticismo que existía respecto de dichos países, sumado a la ola devaluatoria y salidas de divisas. 

Siempre hacemos un análisis de psicología a la hora de analizar un determinado mercado y el hecho de que Brasil haya acumulado tantas malas noticias en este último año es un dato de mediano plazo optimista para su Bolsa. Justamente, a comienzo de julio de 2013 en plena crisis social y estallido social en la calles brasileñas, el Ibovespa hizo piso en 44.100 puntos, mínimo que nunca volvió a perforar. 

Las portadas de diarios y de revistas internacionales son claves a la hora de poder hacer un buen análisis de psicología y humor social y de mercado. Un ejemplo muy curioso es cómo muy cerca del techo de Brasil y de los emergentes en 2010, las tapas de prestigiosas revistas de finanzas internacionales mostraban a Brasil como un ejemplo de éxito y describiendo un buen presente y con un futuro aun mejor, mostrando en su tapa el despegue del Cristo de Rio de Janeiro. 

Cuatro años más tarde, y luego de un terrible bear-market, la misma revista muestra la misma tapa pero con un atenuante clave: el Cristo que antes despegaba ahora se está estrellando contra las montañas de Río de Janeiro, preguntándose, ¿cómo Brasil pudo arruinarlo?

Para poder hacer la diferencia en los mercados financieros, hay que ver a éstos bajo parámetros irracionales. Pensar en un piso para Brasil y para los emergentes hoy en día, es más bien irracional desde el punto de vista económico y teniendo en cuenta la gran cantidad de malas noticias que acechan a estos países.

Tener una opinión en contrario a los que piensan la mayoría de los agentes respecto de un país, identificando los momentos de saturación, le va a permitir al analista y/o inversor anticiparse al próximo movimiento del mercado y lograr hacer la diferencia. 

Ibovespa

El Ibovespa ha generado una suba tendencial desde los pisos de 2008 hasta los máximos de 2011 en 5 ondas impulsivas y luego un profundo ajuste que llevó al índice de regreso al 61,8% de fibonacci de todo el primer avance. 

El sesgo del análisis se mantiene alcista y consideramos que será importante el quiebre de los 55.000-56.200 puntos ya que tal suceso técnico abrirá las puertas a una recuperación mayor llevando al Ibovespa rumbo a zonas superiores en torno a los 60.000-63.000 puntos, junto al 61,8% de fibonacci toda la caída entre 2011 y 2013.

Los máximos de 63.000 son la resistencia de mayor peso en el mediano y largo plazo y con subas por encima de tales escollos, podremos especular con un piso definitivo en los 44.100 puntos y abriendo las chances de nuevas subas de regreso a los 65.000-67.000 puntos, y en camino a la zona de máximos previos.

En caso de posibles bajas, vemos que el índice encuentra soporte en los 50.000-48.500 puntos, mientras que los 44.100 son el soporte de mediano plazo más importante para la Bolsa paulista y desde donde las subas deberán ser retomadas rumbo a zonas superiores, caso contrario, el ajuste actual tomará un tiempo más en definirse y podremos ver nuevas debilidades hacia zonas superiores, aunque tales bajas representarán entonces una histórica oportunidad de compra de mediano plazo. El factor clave en este último caso es que seguramente la situación política y económica de Brasil sea aún más crítica que la actual y por ende el estudio de psicología mostrará una saturación y pesimismo aún más importante, pero siempre pensando en una nueva oportunidad de compra histórica.

Conclusión 

Es importante entender que el mercado se satura siempre en los extremos. En los techos encontramos altos niveles de optimismo, buenas noticias, proyecciones positivas respecto de dicho país, alta popularidad de los gobernantes, etc. En el sentido opuesto, en los pisos vemos altos niveles de pesimismo, crisis económica, social, política, protestas en las calles, baja popularidad de los gobernantes, degradaciones de deuda, escepticismo social e inversor, etc. 

La suba en cinco ondas entre 2008 y 2011, luego el reconocimiento del 61,8% de fibonacci como soporte de mediano plazo, sumada al contexto actual de negativismo en emergentes y en particular un alto nivel de pesimismo en Brasil y en los inversores, además de la degradación de deuda, el escepticismo del mundial, crisis social, política, económica, etc., son todos argumentos técnicos y psicológicos positivo para su Bolsa y que abren las puertas a una recuperación mayor de mediano plazo. 

Teniendo en cuenta el contexto negativo que sigue enfrentando Brasil, consideramos que sumarse al pesimismo y las malas proyecciones para el país vecino es un grave error dado que existe un alto grado de saturación y pesimismo y por ello es que creemos la reversión (bursátil y económica) está más cerca que el de un agravamiento de la situación y por ello es clave lo que ocurra con su índice y los activos financieros, entiendo a la Bolsa como un elemento de anticipación.

En el caso en que el mercado haga finalmente su piso y retome la tendencia alcista, veremos una recuperación rápida a nivel bursátil dado que el índice entrará en una de las etapas más dinámicas, a la vez que la recuperación a nivel social, económico y político llegará, aunque en una segunda etapa y con una demora mayor. 

Teniendo en cuenta los análisis de psicología recién detallado y de saturación del humor social, le proponemos una última pregunta de reflexión a nuestros lectores, bajo una mirada extremadamente simplista: Si el despegue del Cristo de Río de Janeiro en la prestigiosa revista financiera The Economist, se publicó en noviembre de 2009 muy cerca del techo del Ibovespa y de los emergentes, entonces, ¿La publicación del mismo Cristo a fines de 2013 estrellándose contra las montañas, degradación de deuda, crisis política y escepticismo del Mundial debería haber marcado ya el piso definitivo? Veamos...