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martes, 1 de abril de 2014

Downgrade de Brasil; ¿y ahora?

Downgrade de Brasil; ¿y ahora?

Por: Roberto Ruarte y Julián Yosovitch

http://www.ambito.com/diario/noticia.asp?id=734884



En nuestro libro "El poder de los mercados", dejamos bien plasmado el concepto de cómo las noticias negativas arrecian cerca de los valles o pisos de los mercados y cómo las noticias positivas son moneda corriente cerca de los techos de los mercados. Más aún el mercado en la etapa de acumulación que definió Charles Dow en la teoría Dow y refrendó Ralp Nelson Elliott con la teoría de las ondas Elliott sube en medios de malas noticias.

En efecto, en la onda 1 de salida o subida, las noticias negativas siguen advirtiendo de los riesgos y peligros de invertir en determinado activo, Bolsa, y este activo no para de recuperar posiciones. Basta mencionar como ejemplo el año 2009, récord de rendimiento en Wall Street, en los mercados latinoamericanos, subidas de acciones del 200% se dieron en algunos países latinos y todo el año 2009 conocimos los números desastrosos de la recesión económica Mundial, muchos países se contrajeron en 2009 mientras que la Bolsa, que ya lo había anticipado, marcó registros récords de crecimiento.

Es decir, no sólo en la última parte de la caída vemos noticias negativas; éstas siguen en la onda 1 de Elliott, y en las fases preliminares de la onda 1 de 3) de Elliott, es el fenómeno de acumulación que nos enseñaran Elliott y Dow y en donde los fundamentalistas están ajenos a dicha oportunidad.

Valga otro ejemplo actual, España del segundo semestre del año 2012, y gran parte del 2013, todo tipo de noticias negativas para España, desempleo, recesión y su Bolsa pasó de niveles de 5.880 puntos a los niveles actuales de 10.323 puntos un crecimiento en medios de descreimiento, muy cercano al 100%.

En esta nota nos ocupamos del gigante sudamericano Brasil, en nuestro libro "El poder de los mercados" hacíamos notar cómo el pico de Brasil que aún se mantienen en dólares y en reales que fue alcanzado en mayo de 2008 con niveles de 102,20 dólares en el ETF de Brasil EWZ, y 73.920 en reales en el Bovespa, fue dado en forma coincidente con la declaración de una prestigiosa calificadora de riesgo que dio el grado de inversión a la deuda soberana de Brasil, país seguro para invertir.

Desde dicho momento el índice Brasileño medido en términos de dólares en su ETF más conocido como EWZ descendió de la zona de 90-100 dólares techos históricos, a niveles de 26 dólares con la crisis de 2008, para luego recuperarse hacia 82 dólares en noviembre de 2010 y caer a niveles de 38 dólares en febrero de este año, es decir el mercado perdió en dólares en un año un 75%, y luego de 6 años el EWZ se mantuvo al 40 % de su valor del momento indicado como seguro para invertir por las calificadoras de riesgo.

Estas calificadoras de riesgo, para aumentar la calificación de un país y para dar grado de inversión examinan, puntillosamente, todas las variables económicas, éstas deben estar rozagantes para que el grado de inversión ocurra, en países emergentes como fue demostrado en México en marzo de 2000 y en Brasil en 2008 los números rozagantes en todos los órdenes ocurren en los picos o techos de los mercado. Lo inverso también es cierto con una persistente tendencia bajista de los mercados, las calificadores empiezan a ver el deterioro de las variables económicas y financieras y empiezan a rebajar la nota hasta declarar países riesgosos de invertir a aquellos que la Bolsa ya ha anticipado todo lo malo y coinciden con un gran piso y oportunidad de compra, recordemos cómo una prestigiosa calificadora en índice Merval de 820 puntos en octubre del año 2008 rebajaba la calificación de la deuda argentina como país arriesgado para invertir; esto coincidente con la oportunidad histórica de compra en dicho momento detectado por nuestros reportes técnicos.

La historia de la relación entre el comportamiento de los mercados y las noticias en este caso provenientes de las calificadores de riesgos plasmado en el libro "El poder de los mercados" nos deja una gran lección: los mercados son grandes anticipadores de lo que sucede en las variables económicas y políticas cuando éstas se deterioran mucho, el mercado ya lo anticipó, está cerca de su piso; cuando las variables lucen rozagantes, el mercado seguramente ha subido mucho estando cerca del pico. Operar en el mercado financiero teniendo una perspectiva racional y mirando la economía, cuando la bonanza es obvia para todos, o la crisis también lo es conlleva siempre a un error de timing muy significativo. El mercado empieza a mejorar mucho antes que se manifieste en las variables económicas y empieza a empeorar también en medio de números rozagantes de la economía; cuando los números empeoran de la economía el mercado financiero ya está claramente en una tendencia bajista, y cuando empiezan a mejorar la tendencia alcista ya es evidente.

En esta columna, hablaremos una vez más de Brasil. Fue aquí que meses atrás con bastante precisión detectamos el piso del Ibovespa cerca de los 44.100 puntos, en un contexto en el que Dilma Rousseff estaba siendo castigada por la opinión pública y por las encuestas, perdiendo cerca del 25% de su popularidad. Luego el mercado generó una importante recuperación de precios que fue seguida por un profundo ajuste que se extendió los dos primeros meses del año 2014; sin embargo, dicho ajuste se conformó sin perforar el piso de 44.100 y en las últimas dos semanas se ha presentado una violenta recuperación tanto en el Bovespa como en el EWZ, el seguidor del bovespa en EE.UU. pero que también tiene en cuenta la relación real-dólar.

Todos sabemos que Brasil se encuentra muy alejado económicamente del buen momento que supo vivir el país vecino en el pasado. El deterioro económico es el argumento utilizado por la calificadora de riesgo S&P que la última semana le degradó la deuda a Brasil dejándola a un escalón de quedarse fuera del Investment Grade (de BBB a BBB-).

Sin embargo, la debilidad económica actual de Brasil es de público conocimiento. Inflación que no puede ser totalmente controlada (aunque con niveles del 5%-6% anual), pese a la suba de tasas propuesta por el banco central, crecimiento económico en clara desaceleración, aumento del déficit fiscal impulsado por ser un año eleccionario, menor inversión, desaceleración en el crecimiento de la fuerza laboral, sumado a una perspectiva de crecimiento menor para los próximos dos años.

Muy bien, este escenario económico y la baja de calificación de Standard and Poor's puede parecer dramático para un inversor racional. Si este inversor tomara decisiones apoyando la perspectiva de la calificadora de riesgo, probablemente decidirá en la actual coyuntura de 2014 no sólo no apostar en Brasil, sino hasta buscar vender Brasil (irse short).

Para ver si esta estrategia sería confiable vale repasar que hubiese pasado si, cuando las calificadoras favorecían una mejor perspectiva para Brasil, hubiésemos apostado al alza, comprando activos financieros relacionados con el país en cuestión.

La última vez que la calificadora elevó la nota a Brasil, se decía que "Brasil estaba dentro de un plan de política monetaria correcta, llevando a cabo políticas monetarias y fiscales cautelosas y que apuntarían a moderar el impacto de los choques externos potenciales y sostener perspectivas de crecimiento a largo plazo".

Viendo el gráfico adjunto podemos confirmar que si en el pasado hubiésemos invertido comprando Brasil cuando le subían la nota, o incluso cuando lo colocaron en grado de inversión, hoy nuestra cuenta estaría en rojo.

En pocas palabras, cuando Brasil entró al grupo de los países seguros, siendo Investment grade, luego el índice se desplomó y hasta el día de hoy, el que compró con esa noticia sigue con un resultado fuertemente negativo. Luego, con el fin del desplome bursátil producto de la crisis internacional en 2009, Brasil se recuperó y nuevamente elevaron la nota tanto Moody's como Fitch y otra vez Brasil hizo techo, y quien compró en esos valores volvió a perder dinero.

Los argumentos de debilidad económica actual son racionales y convincentes. Eso es innegable, pero viendo el resultado en el ámbito financiero, el inversor debería darse cuenta de que termina siendo un gran riesgo operar junto con las proyecciones de las calificadoras y de economistas prestigiosos que trasladan sus proyecciones económicas al futuro de los activos financieros. Hay otra razón además de la presentada para pensar que el mercado no va a seguir cayendo. El mercado ya tiene en sus precios todo lo negativo. En los precios está acumulada la mala situación de Brasil de la misma forma que en los 90-100 dólares del EWZ consideramos que estaba ya incluido todo lo bueno de Brasil, ahora consideramos que en niveles de 35-40 dólares, 6 años después y con una pérdida en dólares del 60% de su valor, gran parte o todo lo malo ya está en la Bolsa y lo mejor debe estar por venir.

El mercado hay que entenderlo como un elemento de anticipación. Éste se mueve en péndulos que van de la euforia a la depresión y viceversa. El mercado se satura tanto al alza como a la baja. Cuando están todos del mismo lado, ya sea comprador o vendedor, éste se satura y ya no tiene impulso para seguir con la tendencia que venía llevando y ésta termina cambiando. ¿Cómo sabemos que hoy nadie quiere a Brasil? Por un lado, podemos verlo por las noticias, las malas perspectivas, degradaciones de deuda, etcétera.

Pero yendo a un punto aún más práctico podemos ver que es histórica la cantidad de dinero que se va de Brasil y de los mercados emergentes. Este claro síntoma de escepticismo es un gran dato para aquel que es arriesgado y apuesta en el mercado teniendo una opinión en contrario.

No existe piso de mercado en el que el escenario económico haya sido bueno. Tampoco existe techo de mercado en el que el escenario haya sido malo o de crisis económica profunda.

El mercado, como elemento de anticipación, hace piso antes que lo que lo hace la económica porque tiene una dinámica distinta y por ello tomar decisiones en el ámbito financiero mirando la economía es un gran error.

Fue racional pensar en 2010 que Brasil iba a tener un gran futuro económico producto de haber sido elegido como sede de los Juegos Olímpicos, sede del Mundial, receptor de grandes flujos de dinero (su ETF, el EWZ fue uno de los más operados en 2010-2011 con récord de volumen), histórica popularidad de Lula, y siendo Investment Grade.

Todos querían a Brasil, incluso la revista The Economist propuso en una de sus tapas el título de "Brazil Takes Off" muy cerca del techo con el Cristo de Río de Janeiro despegando. Casualmente, hace menos de 6 meses la misma revista propuso la misma tapa del Cristo, aunque con la única diferencia que el mismo Cristo se estrellaba y se preguntaba: "¿How Brazil Blowit?". La primera tapa mostró la euforia y optimismo en Brasil, muy cerca del techo de mercado. La segunda muestra claramente el escepticismo que hay con el país vecino. ¿Estará indicando un piso?

Comprar cuando todos lo querían fue un trade que no funcionó. Hoy la realidad es radicalmente distinta. ¿Habrá que hacer el trade exactamente opuesto? Siempre lo mencionamos en esta columna, el mercado se comporta de manera irracional. Es igualmente irracional pensar que Brasil pudo haber hecho piso en estas instancias o que éste puede estar pronto a gestarse. Un viejo sabio de mercados decía que hay que comprar cuando todos quieren vender, muchos hablando mal de emergentes en general y Brasil en particular, y vender cuando todos quieren comprar, el período 2008-2010 de descollo de Brasil que todos querían comprar Brasil.

Los que compraron en 2008-2010 probablemente estén cansados de esperar el mercado tan promocionado de Brasil, el gigante latinoamericano, seguramente habrán experimentado el gran dicho de un viejo sabio: el mercado puede mantenerse más irracional que un inversor común solvente. Ahora que la desazón y decepción por Brasil se ha generalizado, el gigante despertará... nosotros creemos que sí... veremos...