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sábado, 6 de diciembre de 2014

Los beneficios del NO al impuesto a la renta financiera

Los beneficios del NO al impuesto a la renta financiera

Escribe: Julián Yosovitch

Hoy en día está en discusión en Argentina la necesidad de modificar el impuesto a las ganancias sobre los trabajadores, tributo que le quita niveles importantes de su sueldo final neto. En el caso en que se quite finalmente el impuesto a las ganancias a los trabajadores, el déficit de ingresos al fisco deberá venir por otra fuente.

Muchos políticos avalan la necesidad de eliminar el impuesto a las ganancias de los trabajadores y para suplir dicho déficit argumentan la necesidad de crear un nuevo tributo pero a la renta financiera o de manera más despectiva, a la “timba financiera”.

Claramente es mucho menos popular y da mucho menos votos imponer un impuesto a la renta de los trabajadores que a la “timba financiera” pero en el fondo de la discusión deberíamos preguntarnos si es realmente conveniente hoy en día generar un impuesto de este tipo en Argentina.

El mercado financiera es el “lugar” en donde se encuentran aquellos agentes con déficit de capital o financiamiento (empresas privadas o públicas o el mismo sector público como el Estado Nacional, provincial, municipal) y aquellos que tienen un superávit de capital y que buscan colocar su excedente en activos financieros que le generen una renta a través del tiempo.

Al generarse ese círculo virtuoso de financiamiento es cuando el sector privado y/o publico toma dinero prestado de los inversores y los destina a inversión y desarrollo de proyectos, contratando recursos y empleando nuevos trabajadores mejorando la situación de la economía en su conjunto ya que dichos empleados más tarde ampliaran su consumo y hasta pudiendo convertirse en el mediano plazo en nuevos inversores con el excedente de capital, volcando el mismo al sistema financiero.
El hecho de que ese círculo virtuoso no se genere  termina siendo enormemente contra-producente para la economía y para la sociedad ya que las compañías no contratan nuevo personal, postergando el crecimiento y desarrollo de los trabajadores y de la economía en su conjunto.

Con lo cual, el mensaje al próximo presidente es que debe obligada y necesariamente generar ese círculo virtuoso en la economía para que Argentina finalmente haga la diferencia a nivel regional e internacional. Pero yendo al inicio de todo, para poder crear ese círculo virtuoso primero se tienen que dar las condicionales para el mismo se genere y crear un impuesto a la renta financiera es enormemente contraproducente y perjudicial para la economía en su conjunto.
Existen varias cosas que los impulsores de esa medida se deben plantear:

1)      El volumen operado en Argentina es ínfimo respecto de lo que opera Brasil o México por ejemplo. Somos una décima parte de lo que operan dichos mercados, con lo cual, la totalidad de la recaudación será escasa para las necesidades fiscales. Hagamos crecer al mercado financiero, desarrollándolo para que una vez que el mismo tenga un volumen mayor, se le pueda aplicar un tributo y sirva para la recaudación eficiente de impuestos. Hacer eso hoy no va a servir para nada porque aleja inversiones y no se genera una recaudación digna para las obligaciones fiscales Argentinas.  
2)      La presión tributaria en Argentina ahoga a la mayoría de las empresas y aleja la inversión y la contratación de nuevos recursos. La solución al conflicto económico argentino no pasa por la implementación de nuevos impuestos sino por el incentivo a atraer nuevos capitales. Es urgente que los candidatos a presidente en vez de debatir el impuesto a la “timba financiera” estén más preocupados en convencer al mundo del potencial que tiene Argentina para que los capitales vuelvan. Hay que dejar de lado las discusiones tercermundistas y pasar a debatir temas como un país maduro y desarrollado que aun no somos. Si mostramos esa madurez para los negocios, Argentina se convertirá en un país líder como supo ser a comienzo de siglo pasado, pero depende de los políticos y los periodistas y entrevistadores que impongan un debate de mejor calidad de manera urgente.  
3)      Gravar renta financiera al ahorro local, es decir  de los argentinos es obligar a que el argentino termine ahorrando en dólares y desestime la posibilidad de colocar su excedente de capital en el mercado local. Parte del problema de tipo de cambio que tiene  Argentina pasa por la falta de alternativas de inversión y la falta de desarrollo del sistema financiero y bursátil local. Haciendo que el dinero   de los argentinos vuelva al país generará el círculo virtuoso que puede generar el sistema.
4)      Generando condiciones para la inversión en el mercado financiero seguramente provocará que cambie la cultura bursátil de los argentinos, que nos alejemos del dólar y plazo fijo que no agregan nada a la economía y que nos acerquemos al variado menú de activos financieros que existen en el mundo y que las empresas puedas acceder al financiamiento a menor costo y con mayor potencialidad de crecimiento para todos.
5)      Lo que si hay que gravar es a los flujos de capitales golondrina que tan mal nos hicieron en la crisis de 2001 y en la mayoría de las crisis de nuestra historia. Pero saber diferenciar el ahorro de los argentinos de los capitales golondrina es fundamental para poder imponer restricciones impositivas.
6)      La especulación financiera es una pequeña parte de la inversión financiera. El haber matado a las AFJP y reducir al mínimo el mercado de capitales, condujo a una reducción al mínimo del círculo virtuoso. El empleo calificado en Argentina ha sido reducido en estos últimos años y el empleo en el mercado financiero también ha caído en un ciclo de pesimismo y falta de oportunidades. Cambiar este ciclo es muy fácil tan solo con la implementación de políticas más inteligentes y menos populistas que al fin y al cabo terminan siendo menos inteligentes y menos populistas también porque terminan perjudicando a todos. No aplicar políticas inteligentes en tiempo y forma simplemente para obtener más votos tarde o temprano vuelve de manera negativa y con baja de popularidad, generando una nueva crisis.

El especulador financiero le da volumen al mercado de capitales y gracias a ello las empresas puede utilizar al mercado como una herramienta para financiarse y/o para mitigar riesgos cubriéndose con instrumentos que permiten cubrirse ante variaciones de tasas, moneda, precio de commodities, etc. Ahora bien, sin los especuladores nada de ello es posible y los costos negativos de tal contexto terminan siendo enormemente contra-producentes e impone un impuesto a la renta va en la dirección opuesta a mejorar el contexto de negocios que necesita Argentina de cara a los próximos años.
Para resumir lo digo de una manera más simple. Imponer un impuesto a la renta financiera es como ponerle un cinturón gástrico a un desnutrido. Ya sabemos cuál va a ser el final. A este desnutrido hay que darle de comer, cuidarlo y hacer crecer sus músculos para que vuelva a un círculo virtuoso de crecimiento y desarrollo físico e intelectual.
Esto es lo que necesitamos en Argentina y para ello hay que cambiar el discurso y el debate de manera urgente y en esto son los políticos y los entrevistadores radiales y televisivos los grandes responsables de que esto finalmente suceda. El cambio debe empezar ya. Ojala así sea. Veremos….