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martes, 18 de junio de 2013

Articulo Diario Ambito Financiero: ¿España frente a un nuevo ciclo?

¿España frente a un nuevo ciclo?

Por: Roberto A. Ruarte y Julián Yosovitch

http://ambito.com/diario/noticia.asp?id=693393

Últimamente el volumen de noticias relacionadas con la crisis europea ha disminuido en comparación con la cantidad de artículos que se leían rutinariamente en los principales portales de noticias y diarios internacionales tan sólo un año atrás. Sin embargo, la gravedad económica y los datos que presentan muchas de las economías del Viejo Continente continúan siendo graves.

Economías como la española muestran hoy en día altísimos niveles de desocupación y están sumergidas en una anémica recuperación a la gran crisis económica que han sufrido en los últimos años. Desde el punto de vista social, el hecho de contar con semejante nivel de desempleados hace notar, racionalmente, un futuro poco próspero para los españoles. Muchos han decidido ir a probar suerte a otros países de Europa e incluso a Latinoamérica, a la vez que estudiar alemán ha sido una de las actividades que mayor crecimiento ha tenido últimamente en las principales ciudades del país ibérico.

En realidad, son los mismos opinólogos de los principales diarios españoles quienes sostienen estas últimas hipótesis y ponen en duda el futuro económico y social de España. Veamos si es tan así.

España

Los mercados financieros son cíclicos y ciclotímicos. Pasan de la depresión a la euforia y son un elemento de anticipación que los agentes tienen que considerar. La vida de cada una de las personas es cíclica y los seres humanos tienden a ser ciclotímicos, dado que no siempre tienen el mismo humor, el cual cambia según las propias circunstancias de la vida.

Los mercados financieros son una consecuencia de los humores sociales de cada uno de sus participantes de los mismos, y por ello en parte presentan la ciclicidad y ciclotimia como características principales. El índice bursátil mide el humor del mercado. Por otro lado, el humor de la población, de la sociedad de cada país es el humor social, que se transmite a partir de las noticias de los diarios. El humor social se va modificando a lo largo del tiempo y va generando un cambio en las expectativas futuras de cada una de las personas, y en base a estas últimas, los individuos actúan en consecuencia.

Por otro lado, las decisiones en la Bolsa son mucho más dinámicas y requieren mucho menos tiempo de ejecución, es decir, si quiero comprar (o vender) una acción, simplemente me comunico con mi operador bursátil, o lo mismo desde la plataforma bursátil propia, y allí mismo tomo la decisión de compraventa. Diferente es el caso relacionado con la toma de decisiones en la economía real, ya que la dinámica es mucho más lenta si quiero abrir una nueva empresa, contratar personal, fabricar un nuevo producto, etc. La dinámica en cada ámbito es radicalmente distinta. Éste, entre muchos otros motivos, produce que el mercado sea un elemento de anticipación a la economía, básicamente por la velocidad en la toma de decisiones.

Ahora bien, uniendo estos dos últimos conceptos podemos decir que el mercado mide las expectativas que tienen los participantes respecto del futuro de dicha economía y que gran parte de lo que vemos hoy en el ámbito financiero se verá más tarde en la economía real.

El dilema se presenta cuando existe una disociación entre las expectativas que están mostrando los indicadores en el ámbito bursátil y lo que ocurre en ese preciso momento en la sociedad, en la economía y el humor social. Identificar esa disociación o divergencia es estar ante el punto de inflexión clave en el análisis para el futuro.

Desde esta misma columna, así como en nuestras capacitaciones en universidades y posgrados, sostenemos que los pisos de mercado se generan con un cúmulo de malas noticias tanto en cantidad como en gravedad, pánico y desesperación. A su vez, los techos de mercado se generan con un cúmulo de buenas noticias tanto en cantidad como en optimismo y euforia. Una vez que se produce el piso de mercado, las malas noticias económicas, políticas y sociales persisten y el humor social (por ir detrás de la Bolsa) se mantiene negativo, pese a que el cambio en realidad ya se produjo.

Esto es claramente lo que ocurre en España hoy en día. Decir que España hoy tiene un gran potencial y futuro es prácticamente una locura. Era más racional sostener esta hipótesis en los años 2006-2007, cuando sus fundamentos económicos, sus calificaciones crediticias y sus perspectivas eran radicalmente distintas y con una economía mucho más sólida que la actual.

Lo cierto es que bajo tales circunstancias, en los años 2006-2007 fue el techo histórico del principal índice bursátil español, el Ibex35, en los 16.000 puntos, y si bien era más aceptado o racional sostener en aquellos años que España tenía un gran futuro, en realidad era (o fue) un grave error. El humor social indicaba un importante techo de mercado con euforia, optimismo, buenos datos económicos, aceptación de los gobernantes, etcétera.

Hoy decir que en España pudo haber pasado lo peor de la crisis es una irracionalidad o una afirmación poco convincente, en contra de la opinión generalizada; sin embargo es la visión de quien escribe y vemos en dicho mercado (y en dicho país) una oportunidad. Afirmar hoy que España tiene un gran futuro es igual de ilógico que haber dicho en 2006-2007 que España enfrentaría la crisis económica que enfrentó (y que enfrenta) y tendría en el futuro los niveles de desempleo que efectivamente presenta en la actualidad.

A modos de ejemplo, es interesante analizar qué ocurre con las olas migratorias luego de las grandes crisis. Estas últimas generan que los habitantes del país huyan en busca de mejores oportunidades laborales y un mejor futuro, es decir, las grandes crisis producen olas emigratorias. Aquellos que en la Argentina se fueron en los años 2001-2002, se fueron en el piso de mercado, en el peor momento de la crisis. Mencionábamos en la columna de la semana pasada cómo el piso del Merval se produce en el peor momento económico, en noviembre de 2001. Esos años fueron la última gran ola de emigración en la Argentina, casualmente, en el piso de mercado. Más tarde vino la recuperación económica y muchos argentinos volvieron. Ese mismo fenómeno está ocurriendo hoy en día en España.

En pocas palabras, creemos que España está frente a un escenario de recuperación bursátil y económica. El Ibex35 se ubica hoy en día un 36 por ciento por encima de mayo pasado (supo estar un 48 por ciento por encima de los mínimos de mayo). Pese a que la economía continúa con elevados niveles de desocupación y descontento social, entendemos que el piso ya se gestó y que estamos frente a una potencial recuperación mayor. De a poco, y a medida que el mercado continúe recuperando posiciones, el humor social (hoy hundido en el negativismo) irá mutando nuevamente hacia el optimismo, típico de un comportamiento cíclico y ciclotímico.

De hecho, algunas escasas noticias positivas en el ámbito económico han salido a la luz; sin embargo, el humor permanece negativo. Lo interesante es que el Ibex35 ha estado desechando las malas noticias y quedándose con las buenas. Noticias como los niveles récord de desempleo no producen un quiebre bajista del mercado.

Ibex35

A mediados de febrero pasado, desde esta misma columna mencionábamos el potencial desarrollo correctivo que podría evidenciar el selectivo español desde los 8.750 puntos. Efectivamente, desde tales instancias, el índice madrileño ha realizado un lento ajuste para colocarse en la actualidad en las 8.025 unidades.

El ajuste anticipado en aquel momento se mantiene intacto y consideramos que el Ibex35 podría ampliar las bajas como parte de un recorte en contratendencia de corto y mediano plazo, capaz de llevar al índice de regreso a los 7.700-7.600 puntos, y 7.400 puntos más tarde, incluso encontrando en las 7.000 unidades al soporte de mayor peso coincidente con el 61,8% de toda la suba iniciada en mayo-julio de 2012 en los 5.900 puntos, para que desde allí el ajuste actual quede finalizado y la recuperación sea retomada con miras de llevar al selectivo de regreso a valores superiores.

En el corto plazo, vemos que el Ibex35 encuentra resistencia en los 8.345-8.400 puntos, y desde donde las bajas deberán retomar su curso, tal como lo proyectado.

Ahora bien, independientemente del análisis de corto plazo, esta nota apunta a tener una visión más global del mercado, y vemos que el Ibex35 se encuentra dejando una figura de cambio de tendencia de largo plazo conocida como Hombro-Cabeza-Hombro (HCH) invertido.

Como toda figura de HCH, las mismas tienen dos hombros (uno derecho y uno izquierdo) con su respectiva cabeza, unidos por una línea de tendencia que define el cuello. Por ser un HCH invertido, la línea de tendencia del cuello tiene que tener una pendiente negativa (o nula) a la vez que tiene que haber una cierta homogeneidad entre los hombros en cuanto a su tamaño. Todos estos condicionamientos técnicos se cumplen hoy en día en el Ibex35 y por ello es que el nivel clave de resistencia de mediano y largo plazos se ubican junto a los máximos previos de 8.650-8.755 puntos, coincidente incluso con la línea de tendencia que define el cuello del HCH.

En este sentido, con la superación de los 8.755 puntos, el mercado español habilitará un avance mayor capaz de llevar a los precios rumbo a niveles superiores de regreso a los 9.800-10.000 puntos y 11.000 unidades más tarde por lo menos.

El objetivo de la figura se mide tomando el tamaño de la punta de la cabeza al cuello desde donde se inicia el movimiento posfigura y por ello el objetivo del HCH, una vez superados los 8.755 puntos, llevaría al índice hacia la zona de 13.000-13.500 puntos.

Si bien el ajuste de corto plazo podrá extenderse hacia los soportes mencionados, demorando la recuperación, vemos que el Ibex35 no se quiebra y se sostiene cerca de los máximos alcanzados previo al recorte actual. A medida que el mercado comience a recuperar posiciones, superando resistencias, la figura de HCH quedará confirmada y el selectivo español intentará acceder a los máximos mencionados.

En todo el recorrido alcista, el humor social comenzará a mejorar y a revertir el mal momento económico, social y político que hoy se percibe en el país ibérico.

Así como ningún auge es eterno, tampoco lo son las crisis. Es de esperar que las malas noticias persistan pese a que identificamos el potencial fin de la crisis económica. El mercado, como elemento de anticipación, está mostrando señales de fortaleza que indican un cambio en el humor de mercado, el cual siempre ocurre antes que el humor social y económico.

A igual que en la Argentina en 2001 y en cada una de las crisis más importantes de la historia, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo, el mercado se ha anticipado al peor momento de la crisis y cuando el primero revirtió su tendencia, más tarde lo hizo la economía real. La existencia de esa divergencia que muestra el mensaje de la Bolsa con respecto al mensaje de la economía coloca al análisis en un punto de inflexión.

Decir hoy que España tiene un gran futuro tanto bursátil como económico es quizás una locura. Era igual de irracional pensar en 2006 que España viviría la crisis que vive hoy en día. Sin embargo, en aquel momento el ciclo cambió de optimista a pesimista, dentro de un contexto social, económico y político favorable.

De igual manera hoy vemos que España pudo haber revertido su ciclo, de negativo a positivo. La Bolsa lo está mostrando y queda por ver si de a poco lo irá confirmando. Más tarde la economía mostrará las mismas mejorías y por último el humor social, disminuyendo el negativismo y aumentando el optimismo.