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lunes, 13 de junio de 2016

Argentina y el feriado del 17: un pésimo mensaje al mundo financiero

Argentina y el feriado del 17: un pésimo mensaje al mundo financiero

Analista / Ruben Ullúa
Argentina
Argentina y el feriado del 17: un pésimo mensaje al mundo financiero
Finalmente, el viernes pasado, el presidente de la Argentina, Mauricio Macri, decretó día feriado nacional para este viernes 17 de junio para conmemorar la muerte del patriota argentino Martín Miguel de Güemes.

Lo más importante detrás de esta noticia no es el feriado en sí, sino el mensaje que se da por la promulgación de dicha festividad, y que es que en la Argentina de “Cambiemos”, la posibilidad de proyectar económica y financieramente está vetada. Sencillamente no se puede. No te dejan. Es un claro mensaje al mundo empresario y económico, ya que este simple feriado cambia las reglas de juego, y justamente Macri fue quien prometió dar previsibilidad y evitar que se cambien las condiciones de un día al otro. Una medida repleta de inconsistencias con sus dichos y actos.

¿Por qué ni a Macri ni a nadie en el Congreso se le ocurrió pensar en los comerciantes que realizan proyecciones de compras y ventas con anterioridad y que necesitan de días laborables para cumplir con sus ventas y pagar a sus proveedores, sueldos, etc.? ¿Por qué ni a Macri ni a nadie en el Congreso se le ocurrió pensar en las industrias, que deben cumplir con entregas y demás compromisos económicos y financieros? ¿A nadie se le ocurrió pensar en que no se puede poner un feriado de una semana a la otra como si nada pasara? ¿Qué capacidad de reacción tiene un comerciante que se entera que tiene un día menos laboral y que depende de sus ventas para llegar a fin de mes? ¿Cómo sostienen los empresarios a sus empleados si se restan días laborales, si se incrementan los costos, los sueldos, los servicios de luz, gas, agua, de alquiler y que para colmo de males, las ventas están en caída libre? ¿Para qué sirve tener un feriado aún más largo si ya de por sí el fin de semana es largo por el feriado del 20 de junio?

Son todas las dudas que se discuten en la calle, y en los bares de barrio y de la city porteña, ya que este feriado no le sirve a nadie y el más perjudicado es el gobierno y el propio Macri, dado que todos los cambios que venía implementando el Gobierno estaban apuntados a mejorar las condiciones económicas. Esta medida es un claro paso hacia atrás y un perjuicio enorme para todos los comerciantes e industrias. No solo para ellos, sino para los empleados, ya que ven el ahogo financiero que tienen los empresarios para llegar a fin de mes y pagar sueldos. Un día menos de trabajo significan más problemas para el empresario y para el empleado. ¿Qué tan tranquilo se va a descansar el empleado sabiendo esta situación?

Hubiese estado bien pensar en que hay que festejar el 17 de junio y ponerlo en marcha el próximo año, y allí sí se puede generar mayor previsibilidad de los feriados y manejar los presupuestos financieros semanales o mensuales de las PYMES e industrias con un año hacia adelante. Pero la capacidad de reacción de un empresario ante una medida intempestiva como esta es nula y solo complica la situación, por sí ya precaria. Para la suerte de Mauricio Macri y la de los diputados y senadores, no se necesita una maestría en finanzas para saber esta situación; aun así bocharon el examen. Poco representan los intereses de la sociedad con este tipo de medidas.

Y quizá el dato más importante es el mensaje que se le da al mercado financiero y a las inversiones, que tanto prometen que van a llegar, y es que, en la Argentina las reglas de juego son pisoteadas una y otra vez y que la posibilidad de desarrollar proyectos de inversión a mediano plazo serios se dificultan día a día. Esta situación nos aleja de ser un país serio, nos condena como país frontera y nos coloca aun mas lejos de regresar a emergente.

Podremos ser la estrella emergente, pero en nuestras venas somos de frontera, para no dar otro calificativo despectivo al papelón institucional de todos los representantes del Estado.

¿Qué empresa va a querer invertir en Argentina si existe la posibilidad latente de que de una semana a la otra (literalmente) le cambien las reglas de juego? Solo inversores arriesgados lo harían, y eso es un dato financiero pésimo para la Argentina, ya que este tipo de actitudes postergan cualquier decisión de invertir en una economía que tiene un gobierno que avala este tipo de actitudes de la noche a la mañana.

Si Macri hubiera dejado pasar los 10 días y lo hubiera puesto en vigencia a partir de 2017, otro sería el mensaje y otra sería la situación para todos los agentes económicos. Es una pena que no haya sido así y veo que el slogan del gobierno sigue siendo mucho “Cambiemos”, mucho cambiemos pero poca seriedad. Me duele en el alma decirlo ya que la desilusión es enorme pero lo digo igual: Mauricio Macri aplazaste el examen (y te lo dice alguien que te defiende públicamente a muerte).