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martes, 19 de noviembre de 2013

Columna Ambito Financiero: "Brasil: ¿llegó el momento de invertir?"

  Martes 19 de Noviembre de 2013   

Brasil: ¿llegó el momento de invertir?


Por: Roberto A. Ruarte y Julián Yosovitch

http://www.ambito.com/diario/noticia.asp?id=716547




El análisis sobre psicología y el humor social es uno de los elementos más importantes que utilizamos los analistas técnicos a la hora de tomar decisiones de inversión en distintos mercados en un horizonte temporal de mediano y largo plazo. 

Teniendo una opinión en contrario respecto del humor social podremos identificar los momentos de inflexión del mercado. Siempre lo decimos, los mercados hacen techos con euforia y exitismo social, dentro de un contexto económico próspero y de alto crecimiento; mientras que los pisos se dan dentro de contextos de crisis económica, social, pánico y desesperación. 

En coincidencia con este concepto, George Soros sostenía que los mercados no son racionales, sino más bien irracionales y que el dinero está hecho para descartar lo obvio y apostarle a lo inesperado. La pregunta obligada entonces es: ¿Qué es hoy en día lo obvio y que es lo inesperado?

Hoy, con el diario del lunes es fácil poder sacar conclusiones que era obvio que Brasil haga techo de mercado en el 2007 (y 2010 como techo secundario) luego de haber saturado el mercado con altos niveles de euforia y buenas noticias, habiendo alcanzado la mayor calificación crediticia producto de buenos y sostenidos datos económicos y una mejora a nivel social con reducción de la pobreza y mayor inclusión social, a la vez que este fenómeno económico logró ubicar a su presidente, Lula da Silva como uno de los políticos más influyentes en la historia de Brasil y del mundo, obteniendo niveles de aceptación de la sociedad superiores al 70%, y dicho sea de paso, fue a quien le hicieron dos veces la película con su biografía y sus éxitos políticos, sociales y personales.

En esos mismos años, Brasil logró consagrarse con la localía en los juegos olímpicos y el campeonato del mundo que se desarrollarán en los próximos años. En el techo de 2007 eligieron a Brasil como sede de la próxima Copa del Mundo en el año 2014, mientras que en el techo de 2009, Río fue elegida como sede de los Juegos Olímpicos de 2016.

Todos estos logros han sido muy importantes y muy buenos a nivel social, económico y político que hacían entender que algo importante iba a venir en Brasil. Estos fenómenos hacían obvio que Brasil era una oportunidad de inversión y que tales logros perdurarían en el tiempo continuando con el crecimiento alcanzado y por ende, el bull-market de Brasil y del Ibovespa debía continuar en los próximos años. Todos querían a Brasil y muchos compraron este cuento. 

¿Cómo les fue? El mercado hizo techo con gran euforia bursátil, económica política y social y una de las tapas más importantes en los últimos años referente a Brasil fue la tapa de la prestigiosa revista económica The Economist haciendo alusión al despegue de Brasil en noviembre de 2009. ("Braziltakes off").

Siempre insistimos, el mercado castiga consensos y el principal índice bursátil paulista, el Ibovespa se desplomó, perdiendo cerca de un 50% de su valor desde los máximos de 2010 y hoy en día se ubica cerca de un 30% debajo de los máximos de 74.000 puntos. 

Con toda esta importante caída de estos últimos años, Brasil ha detenido su crecimiento económico, los datos macro que antes reflejaba la economía paulista ya no son lo que eran en el pasado y existen dudas respecto del futuro del gigante sudamericano. 

Lo curioso es que en los últimos meses el mercado ha recuperado importantes posiciones, pasando desde los 44.000 puntos hasta los valores actuales de 53.500 unidades, avanzando cerca de un 21% entre julio y noviembre. ¿Por qué tal recuperación?

Si nosotros nos valemos por la psicología y el humor social, podremos detectar el piso junto con las importantes protestas e incidentes en las calles de Brasil ocurridas en junio de este año, llevando a la popularidad de su presidenta, Dilma Rousseff hacia mínimos históricos. Junto con las protestas, y de manera irracional, el mercado detuvo su caída y comenzó la recuperación mencionada. 

Otro dato curioso es que cuando en el techo de 2009, la revista The Economist publicó en su portada el despegue de Brasil, hoy en día publica una portada idéntica aunque con la diferencia en que Brasil ha malgastado sus oportunidades y el Cristo que antes despegaba, hoy lamentablemente se está estrellando. Clave señal negativa para Brasil, pero optimista para su Bolsa. 

Ibovespa: el principal índice de la Bolsa de San Pablo ha realizado un importante ajuste desde los techos de 2010 y no ha acompañado la recuperación y bull-market que ha protagonizado EEUU., ni tampoco ha logrado evidenciar las subas que han tenido las plazas bursátiles europeas en el año actual y hasta se encuentra retrasado este año respecto de Japón. Es decir, Brasil es una de las Bolsas con peor performance en el año 2013 dado que no ha visto nada de las subas que sí hemos visto en otros mercados. ¿Será el momento de cambio?

Consideramos clave el quiebre de los máximos de 55.000 puntos primero y 57.000 más tarde ya que tal suceso técnico habilitará una recuperación mayor rumbo a zonas superiores en torno de los 59.000-60.000 en una primera instancia y 62.000 puntos luego, junto al 61.8% de toda la caída iniciada en los techos de 2010.

La suba desde los pisos de 2008 se ha dado de manera tendencial en 5 movimientos con euforia marcada al inicio del articulo y el piso se ha marcado con protestas y negativismo en las calles del país vecino, recortando el 61.8% de fibonacci de toda la suba entre 2008 y 2010.

La superación de los 57.000 puntos es importante para ir a buscar los 62.000 de mediano plazo, y con el quiebre del mismo veremos importantes subas para los próximos meses y para el año entrante.

Los soportes a vigilar se ubican en los mínimos alcanzados de 51.000 puntos o potencialmente los 49.000 unidades, para que desde allí la tendencia alcista sea reanudada rumbo a los máximos mencionados, caso contrario, podremos ver un ajuste mayor, siendo los mínimos previos de 44.000 puntos la zona de soporte clave para el índice paulista y desde donde la tendencia alcista deberá quedar finalmente reanudada. 

Conclusión

Consideramos que si el despegue del Cristo mostrado en la tapa de The Economist en noviembre de 2009 en un contexto eufórico para Brasil, marcó el techo de mercado, la destrucción el mismo Cristo de Río de Janeiro, producto del supuesto choque contra las montañas de Río también mostrada en la tapa de The Economist en el ejemplar de Septiembre de 2013, luego de la histórica caída y negativismo actual en el país vecino, está marcando el piso de mercado y una oportunidad de compra de mediano plazo. Antes había optimismo y euforia con buenos datos económicos y sociales y fue el techo. El piso está siendo marcado producto de que hoy hay negativismo, caídas en los niveles de popularidad a los gobernantes, crisis económica y protestas en las calles. Por ello es que estamos optimistas respecto de Brasil y del futuro bursátil que muestra el país vecino.

Lo obvio fue el techo de 2010 cuando muchos compraron el cuento de Brasil y su próximo crecimiento asegurado, producto de todos los logros alcanzados hasta tal fecha. Hoy, con todo ello prácticamente olvidado, parece ser que una recuperación en Brasil es inesperada. 

La pregunta para cerrar, si Soros dijo que el mercado está hecho para descartar lo obvio y apostarle a lo inesperado, ¿Soros estará poniendo el ojo en Brasil? 

Para responder la pregunta investigamos las inversiones en los últimos meses del magnate y pudimos comprobar que efectivamente estaba invirtiendo el Brasil, apelando a su forma de pensar y a sus ideales. Esta nota deberá servirle al lector para poder tener una mentalidad similar a los exitosos como Soros y entender que nada es casualidad. 

No es casualidad que hoy en día, luego de las protestas, Soros se decida por invertir en Brasil. 

Aprendiendo de la mentalidad inversora de los exitosos como Soros, podremos identificar las oportunidades, descartando lo obvio y apostando a los inesperado. Entonces, ¿es momento de invertir en Brasil? Veremos...